Consejos de cultivo específicos para el Drosophyllum lusitanicum

 

 

Drosophyllum adulto

 

 

 

Se trata de una planta autóctona del suroeste peninsular y norte de Marruecos. Su singularidad consiste en que se trata de una planta que vive sobre los típicos suelos secos de nuestro clima mediterráneo por contraposición a las otras especies más conocidas de carnívoras que son plantas de pantano y suelos húmedos.

 

De entrada asusta un poco leer todo lo que se ha escrito sobre esta planta, parece poco menos que imposible cultivarla. Si realmente fuese así, la duda que surge es cómo sobrevive en estado salvaje sin nadie que le dé todos lo cuidados que parece requerir.

 

La principal dificultad de su cultivo es que sólo se reproduce por semillas, las cuales germinan en unos plazos de tiempo que pueden ir de varias semanas a un año; aunque una vez germinadas crecen rápido.

 

Debemos sembrarlas en semilleros de turba que pasaremos a los pocos días de nacidas a la maceta que las albergará para el resto de su vida. Trasplantar las plantas adultas significa su muerte.

 

Es habitual pecar de exceso de riego, lo cual produce la putrefacción de las raíces. La planta vive en un suelo prácticamente seco y se nutre en gran manera del agua de rocío que le ofrece la noche al caer la temperatura. 

 

 


 

Detalle de la  hoja

 

 

 

Empecemos adquiriendo un número de semillas no inferior a 10 ó 20 a un cultivador de confianza.

 

Es importante tener la garantía de que el origen de las semillas es el cultivo, debiendo rechazar las que sospechamos que pueden haber sido recolectadas en estado salvaje. Si no respetamos las limitadas colonias de estas plantas en su medio original podemos poner en un compromiso su futuro. Será pues responsabilidad de todos los aficionados a las plantas carnívoras ver de incluir esta planta en nuestra colección para fomentar su cultivo y poder ofrecer semillas de origen artificial a los demás aficionados.

 

La época que recomiendo para sembrarlas es en diciembre, así la semillas percibe de forma natural la temperatura y humedad de esa época.

 

 

 

 

 


Semillas - Cortesía de Sarracenia.com

 

El substrato empleado para el cultivo no tiene nada que ver con el empleado para las plantas de zonas pantanosas, ni tampoco tiene nada que ver el nivel de humedad a darle.

 

Después de informarme sobre los suelos que se pueden dar en las zonas de donde son autóctonas, decidí utilizar una mezcla basada en tres partes de arena de río, una parte de turba y dos más de perlita. La arena de río debe dar un buen drenaje, la turba impedirá que el suelo tome excesiva consistencia y la perlita mantendrá un remanente de humedad para casos de descuido en el riego.

 

Antes de sembrar las semillas las tengo un par de días en remojo. No soy partidario de hacerles cortes (escarificar); en la naturaleza nadie lo hace y bien crecen.  

 

Un exceso de humedad en los primeros días ayuda a la germinación, humedad que hay que reducir progresivamente al ir naciendo las plántulas.

 


 

 

 

Entre cuatro y seis semanas después de la siembra ya habían nacido dos plantas.

 

Una prueba de la resistencia de las plántulas se demostró en los primeros días de vida cuando superaron heladas nocturnas entorno a los -5º C (frío que no soportaron en absoluto las droseras capensis resultando quemadas por completo). 

 

Plántula de 7 días de edad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Éste es el tamaño de la planta a los 10 días de germinada y unas 6 semanas después de la siembra.

 


 

 

 

 

 

A pesar de las heladas nocturnas diarias y las bajas temperaturas diurnas, las plantas ya mide poco más de un centímetro en febrero.

 

El porcentaje de germinación en las primeras semanas viene a ser inferior al 50%.

 

Al llegar la primavera será de aproximadamente los dos tercios.

 

Las plantas crecen lentamente a causa de las bajas temperaturas, que no parecen causar daños aunque bajen de cero grados. Ya llegará la primavera.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

A primeros de verano las plantas han entrado en un tamaño que podríamos calificar de semi-adulto con algo más de media docena de hojas, todavía de pequeño tamaño.

A lo largo del verano, han ido naciendo plantas de semillas que tenía olvidadas. Algunas de ellas sembradas a primeros de año. Se confirma lo dicho: no hay que abandonar en el intento de hacerlas germinar.

Evitemos a las plantas que les llueva encima, cosa que produciría un exceso de humedad en el suelo.

Estas plantas viven en zonas de pendiente, donde el agua de lluvia corre por ellas sin tener una gran penetración en el suelo.

 

 

 

  


 

 

 

 

El suelo debe mantenerse seco, regaremos ocasionalmente asegurándonos que drena perfectamente. Alguna pulverización de agua es agradecida por la planta al simular el rocío que le aporta humedad sin alcanzar a las raíces.

A finales del verano la planta ya tiene un tamaño adulto, con numerosas hojas que alcanzan los 10-15 cm. de longitud.

Para la floración tendremos que esperar a la primavera del año siguiente.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

En las primeras semanas de la primavera de su segundo año la planta nos obsequiará con un poderoso tallo con 12 a 15 flores de color amarillo que permanecen abiertas entre 24 y 48 horas solamente.

 

Continuará ......

 

 


 

 

 

Mes de mayo las últimas flores se muestran junto a las ya marchitas.

 

 

 

 

 La planta se autopoliniza sin acción por parte del cultivador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las cápsulas florales en proceso de maduración a finales de junio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Las semillas han madurado y la cápsula se abre. Ya podemos recolectar las semillas y reiniciar el ciclo de cultivo

 

 

 

 

 

 

 

 

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